El A,B,C de la Educación Financiera

El A,B,C de la Educación Financiera
(que quizá también tu, como padre, debes aprender)

¡Ojalá la educación financiera fuera como enseñar a andar en bicicleta! Con la bici, te subes (al principio con ruedas de asistencia), practicas, te caes, te subes, te caes… pero eventualmente aprendes y jamás se te vuelve a olvidar.

El manejo del dinero es un poco más laborioso de enseñar.

El A,B,C de la Educación Financiera

Cierto, también empezamos ayudados por instrumentos de asistencia (como la alcancía de cerdito), y poco a poco los hijos aprenden y se equivocan y resuelven sus problemas y aprenden más y se vuelven a equivocar… pero, y he aquí el gran reto, de dinero nunca acabamos de aprender por completo. Siempre hay retos nuevos que nos tiran, a veces se nos olvida cómo pedalear, a veces nos da miedo volvernos a subir al ruedo.

Es por eso que, más importante que las herramientas concretas de manejo de dinero (de las que escribiremos más adelante en este espacio), es fundamental enseñar los conceptos básicos detrás de una vida financiera sana y productiva.

Obvio, saber contar billetes o tener claros los instrumentos de inversión es importante, pero nada sustituye tener bases sólidas que lleven los niños, siempre presentes, a lo largo de su vida. Bases que quizá, como adultos, tenemos también que afianzar en nosotros.

Más que educación financiera, necesitamos hablar de tres armas de inteligencia financiera:

  1. Enseñar que todo lo que compremos tiene un COSTO… y un BENEFICIO. Vivimos en un mundo tan monetizado que, muchas veces, pensamos que el valor de las cosas lo da su precio. Las cosas caras son más deseables, independientemente del valor que tengan en nuestra vida. Es fundamental aprender que todas las decisiones de consumo se tienen que tomar evaluando el precio del producto, algo fácil de hacer pues está explícito, pero además algo mucho más complicado de evaluar: ¿cuánto me va a servir en mi vida?
  1. Hay que formar el hábito de leer y entender la letra pequeña. Siempre. Los niños tienen que estar conscientes de los detalles aunque estos no sean evidentes. Necesitan tener la confianza interna de preguntar … Y preguntar… Y preguntar una y otra vez si es que no se las aclaramos por completo.
  1. Aprender que en la vida real “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”. Todo lo que recibes en la vida tiene un costo o implica un riesgo. Cuando las cosas suenan demasiado buenas para ser verdad, hay que ser especialmente cuidadosos.

El gran objetivo de la educación financiera que le damos a nuestros hijos tiene como objetivo que tengan las bases sólidas y adecuadas para que, después de cada revés, tengan la posibilidad de resurgir, ser constantes y valientes para siempre ir hacia adelante.

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